Veo en tus ojos la mirada de Jesús
Hoy igual que otras veces he mirado tus ojos mientras me hablabas de tus dolores, de tus vicios y adicciones... Mientras hablabas sentí al mirar tus ojos que tus ser entero entraba en mi corazón, me embargó la emoción, pude percibir tus dolores, tu soledad, tu desamparo... ¡ya no veo tus vicios, ni tus adicciones ni tu miseria!
Te veo y te siento caminando a mi lado. Me veo como el Cirineo tratando de ayudarte con tu cruz. ¡Como has movido mi corazón!
¿Acaso no te das cuenta que con buscar el apoyo de mi corazón me ayudas a crecer con tu grandeza?
Hoy igual que otras veces he mirado tus ojos y he comprendido el misterio de estar aquí.
He comprendido el misterio de tu intimidad, me he sentido honrada con que hayas develado alguna parte de ella para que yo, resopetuosamente como quien entra a un sagrario, mirara para buscar la manera de apoyar parte de tu cruz en mi desgastado hombro.
